TEGUCIGALPA, 16 ene (NNN-TELESUR) -- La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, anunció el jueves la iniciación formal del proceso de transición de poder, aunque calificó al próximo Gobierno de “de facto”, tras la declaratoria electoral emitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE), que dejó sin contabilizar más de un millón de votos.
Castro instruyó a los ministros de Seguridad, Gustavo Sánchez, y de Gobernación y Justicia, Tomás Vaquero, así como al director de Servicio Civil, Russel Garay, para que “se organice y se proceda a la transición y al traspaso de mandato al Gobierno de facto declarado por el CNE y el TJE”.
La mandataria reiteró que su administración “cumplió con su deber constitucional” al financiar las elecciones del 30 de noviembre y puso a las Fuerzas Armadas “a disposición de los organismos electorales”.
Como en ocasiones anteriores, aseguró que no permanecerá “ni un día más, ni un día menos” en el poder, cumpliendo así su mandato constitucional de cuatro años.
El escrutinio parcial, cuya integridad fue cuestionada desde varios sectores luego de unas elecciones marcadas por denuncias y evidencias de fraude e injerencia estadounidense, dio como ganador al candidato favorito de Donald Trump, Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional, con 40.27% de los votos, seguido por Salvador Nasralla (Partido Liberal), con 39.53%, y Rixi Moncada (Partido Libertad y Refundación, Libre), con 19.19%.
Castro y su partido cuestionan los resultados, argumentando que más de un millón de sufragios no fueron contabilizados debido a inconsistencias en actas electorales aún bajo revisión por el TJE, que tiene plazo hasta el 20 de enero para entregar un informe definitivo e inapelable.
En respuesta, el Parlamento, liderado por su presidente Luis Redondo, sancionó un decreto para realizar un nuevo escrutinio “voto por voto”, que fue sancionado y dotado de fuerza legal por la mandataria.
Castro evocó el legado de Francisco Morazán, llamó a la juventud a “actuar con firmeza y no callar nunca frente al monstruoso fraude electoral”, y responsabilizó al bipartidismo tradicional —Partido Nacional y Partido Liberal— de haber “anarquizado” al país centroamericano.
El Partido Libre emitió el miércoles un comunicado en el que declara que el próximo Gobierno “no es legal ni tiene legitimidad”, atribuyendo los resultados a “la injerencia directa de Estados Unidos” y al “fraude más escandaloso validado por el CNE y el TJE”.
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